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jueves, 12 de junio de 2014

El Piano de Mendelssohn: el más clásico de los románticos. Romanzas sin palabras

En esta entrada sobre el piano de Mendelssohn se han seguido los comentarios en la notas al programa de los conciertos ofrecidos por la Fundación Juan March en marzo de 1994, cuyo link adjunto.
 
 
Asimismo, los comentarios a sus Romanzas sin palabras, están extraídos del gran trabajo que podéis encontrar en Blog " Literatura e interpretación del piano: F. Mendelssohn: Romanzas sin palabras " cuyo link adjunto.
 

Nacido Mendelssohn en una familia judía convertida al protestantismo, fue educado en un ambiente de fortuna, lo que le dió un temperamento armonioso, equilibrado y sereno, elegante, en suma, en completa oposición con el romántico tipo, quien ante todo es un atormentado.
 
Como pianista, Mendelssohn representaba el estilo clásico puro, contrapuesto a los truenos románticos de las escuelas de Liszt o a los delicados efectos cromáticos del estilo de Chopin. Su ejecución era como su música, clara, elegante, precisa, lógica y con escasos empleo del pedal.

Mendelssohn es un melodista, pero tambien en esto es reservado y distinguido, y no llega nunca a las efusiones de Schubert o Schumann, ni por supuesto de Chopin. Es un armonista elegante, pero que nunca trata de sorprender o de inquietar. Es un virtuoso que nunca cae en los excesos tan frecuentes entonces y a los que el mismo Liszt no siempre escapó.
 
Redescubridor de Bach, maneja con maestría el clásico combinado de preludio y fuga. En sus sonatas se deja guiar por la segunda época de Beethoven. Las Romanzas sin Palabras, constituyen una de las obras más características del romanticismo alemán, donde sencillamente se consagra el primado de la expresión intima.
 
Como casi todos los románticos, Mendelssohn encontró en las formas breves pianísticas, sin excesivas preocupaciones formales, una especie de diario íntimo en el que se manifestó con mayor originalidad y singular encanto. Especialmente, en las famosas Canciones sin palabras (Lieder ohne Worte), de las que llegó a escribir más de medio centenar, casi todas publicadas en ocho grupos de seis “canciones” cada uno. El modelo confesado es el lied, es decir, la canción, pero al suprimir el poema y convertirla en una canción instrumental se añade más misterio, más ambigüedad, deja más libre la fantasía del oyente.
 
 
"Romanzas sin palabras", una versión romántica de las antiguas transcripciones instrumentales de obras vocales que surgieron en la Edad Media. Estas piezas, publicadas en su mayoría en vida de Mendelssohn, más los dos últimos ciclos que aparecieron después, cimentaron la introducción de su música en los repertorios de los pianistas por encima de las adversas circunstancias.
 
 
Lo que crea el ambiente para otro tipo de críticas a la obra de Mendelssohn, es su doble filiación clásico-romántica. Parafraseando a Lord Byron (“soy un griego nacido a destiempo”), Mendelssohn podría haber dicho “soy un clásico vienés nacido con algún retraso”. Sus modelos y su sentido musical se encuentran en tres grandes nombres de la música alemana: Bach, Haendel y Mozart, pero participa inevitablemente del espíritu del Romanticismo. Heine, Eichendorff y Goethe son sus poetas principales y, con ellos, Shakespeare, recuperado por casi todos los compositores de su tiempo.
 
 
Su obra pianística
 
 
Variaciones en Mi bemol mayor, Op. 82 (1841)
 
 
En 1841 Mendelssohn compuso, las tres únicas colecciones de variaciones.
Se sabe que Mendelssohn se plantea una especie de duda ante la proliferación de las variaciones para piano y al relativo interés de muchas de ellas. La calificación que aplica a la primera serie de las que compone,  tiene toda la intención de marcar una diferencia con las que se escribían al uso en la misma época.
 
 
 
Variaciones Serias en Re menor, Op. 54 (1841)
 
 
El calificativo de sérieuses, en francés en la edición original, que acompaña a la primera serie nos orienta sobre las intenciones respecto a superar la media de las obras mediocres que proliferaban en su tiempo. Lo consigue plenamente y también una de sus mejores obras para piano. Han sido calificadas como las más bellas variaciones entre Beethoven y Brahms, y se puede apreciar la influencia de las Variaciones en Do menor y las Variaciones Diabelli del de Bonn, de Weber y naturalmente de Bach por el uso magistral del contrapunto y la imaginación que adornará las obras de Schumann y Brahms en la misma forma.
 
 
El tema, patéticamente cromático, se despliega en 17 variaciones, que presentan todas las posibles facetas de la expresión y la técnica.
 
 
 
La Sonata en mi mayor, Opus.6 (1826) y la Sonata en sol menor opus 105 (1821) y en si bemol mayor opus 106 (1827)
 
 
En su obra pianística Mendelssohn abordó las grandes formas, a través de estas tres sonatas.
 
 
En la opus 6 estamos ante un joven de diecisiete años que encuentra en Beethoven un doble aliento orientativo. Esa influencia está presente en su tratamiento cíclico, por lo que se refiere a la forma, y en la estructura de los temas, que recuerdan sin esfuerzo al compositor de Bonn. Son, sin embargo, dos referencias “exteriores”, ya que como se ha dicho repetidas veces, el piano de Mendelssohn está muy lejos de la fuerza del Beethoven de las sonatas.
 
 
 
En la Sonata en Si bemol mayor, Opus. 106 la coincidencia o confluencia con Beethoven  es plenamente intencionada. Mendelssohn la termina el 31 de mayo de 1827, es decir dos meses y unos días después de la muerte del compositor de Bonn, cuyas obras forman parte de su repertorio como pianista o como director de orquesta. Un trabajo que a él mismo le parece excesivamente influido por Beethoven. El compositor Julius Rietz, que se ocupó de la edición de las obras completas de Mendelssohn, fue el que la recuperó y le dio el número de opus, que coincide con el de la Sonata Hammerklavier y con su tonalidad y puede decirse que con el “espíritu” de la de Mendelssohn.
 
 
 
Preludios y Fugas.
 
 
Entre 1827 y 1837 compone Mendelssohn las doce piezas que comprenden sus Seis Preludios y Fugas. Suponen un homenaje a Bach, reconocimiento que completa en el mismo período con los Tres Preludios y Fugas para órgano, de su Opus. 37. Sin duda estos seis figuran entre los mejores acercamientos a ambas estructuras que se escribieron hasta su tiempo desde el gran modelo bachiano. Pero Mendelssohn da un nuevo impulso al contenido barroco y aporta los rasgos de la expresión romántica.
 
 
El número 1 y 5 es el único que suele figurar con alguna frecuencia en recitales y están considerados como los más interesantes desde el punto de vista pianístico. Se acerca mucho a sus Romanzas sin palabras y la Fuga enlaza claramente con Bach.
 
 
 
Romanzas sin palabras


Son la contribución más original de su producción, con la que crea un género de piezas cortas y separadas en la que el periodo romántico será muy fértil, pieza de género de un gusto perfecto ( contrariamente a las paráfrasis y fantasías entonces de moda) y que tienen la ventaja de estar más al alcance del público de aficionados que la música de Schubert o Schumann. La Romanzas sin palabras combinan el estilo lírico y el estilo instrumental adaptando al piano generos vocales como la cancion de solo acompañado, el dúo acompañado y el coro a capella.
 
Las romanzas sin palabras, son una invención personal de Mendelssohn y marcan la irrupción del Romanticismo en la música para piano de alrededor de 1830. Su origen está en las Handstück, esas piezas breves de los compositores de comienzos del siglo XIX a los que Mendelssohn debió conocer. O como Clementi, Moscheles, Hummel o Weber, compositores a los que frecuentó personalmente.
 
 
Suponen una significativa aportación a la literatura pianística del siglo XIX. Se ha dicho que fueron “pilares del repertorio pianístico” y puede añadirse que son una de las más clarificadoras representaciones del piano romántico.
Esta literatura engendró además el repertorio de danzas o de estudios estilizados en el que tiene sus raíces el piano de Chopin.
 
 
Mendelssohn creó una forma de pieza lírica que corresponde al ideal vocal del piano romántico. “El piano debe cantar” (como ocurre en los Nocturnos de Chopin, donde encontramos una estilización del “bel canto”).
 
 
Para Mendelssohn era un medio de expresar algo que no pudiera ser interpretado, como las palabras, de modos diversos: Sólo las canciones sin palabras dicen lo mismo, despiertan los mismos sentimientos, unos sentimientos que no pueden ser expresados con palabras. Y esa idea teórica se ve reflejada en la práctica con estas piezas breves, típicamente románticas, estructuradas por lo general en la forma A-B-A, como un lied, como una canción.
 
 
Mendelssohn compone sus Romanzas entre 1830 y 1845, cuarenta y ocho, agrupadas en ocho colecciones de seis piezas; Opus 19, 30, 38, 53, 62, 67, 85 y 102.
 
 
Opus 19 nº 1 Andante con moto, en Mi M, 4/4, canto, bajos y acompañamiento en la voz intermedia de arpegios en semicorcheas desplegados entre las dos manos.
Songs without Words Op. 19 No. 1
 
Opus 19 nº 3  Molto allegro e vivace, en La M, 6/8, “Canción de Caza”.
Songs Without Words Op.19 No.3 A Major
 
Opus 19 nº 5 Poco agitato, en Fa# m, próximo a algunas de las Fantasías de Schumann, bastante desarrollado
Songs without words op. 19, n. 5
 
Opus 19. Nº 6. Andante sostenuto, en Sol m, 6/8, una de las primeras barcarolas de la historia de la música para piano. Fechada en Venecia el 16 de Octubre de 1830. Después de una introducción de siete compases, la melodía es cantada a dúo. ( 1ª canción de Gondola )
Songs without words op. 19, n. 6
 
Opus 30 nº1. Andante espressivo, en Mib M, 4/4, canto, bajos, arpegios en tresillos en las dos manos
Lieder ohne Worte op. 30 nº 1
 
Opus 30 nº 3. Adagio non troppo, en Mi M, 4/4, esta romanza pertenece a la categoría del “Coro imaginario”. Introducción y Coda en arpegios desplegados entre las dos manos. El tema anuncia el movimiento lento de la Sinfonía Escocesa.
Lieder ohne Worte op. 30 nº 3
 
Opus 30 nº 6. Allegretto tranquillo, en Fa# m, 6/8, Canción del Gondolero Veneciano, tema lánguido, ornamentos vocales, canto a dos voces en la 2ª sección. ( 2º canción de Gondola)
Lieder ohne Worte op. 30 nº 6
 
Opus 38 nº 5. Agitato, en La m, 12/8, la melodía y el acompañamiento sincopado son ejecutados por la m.d., el bajo en corcheas staccato por la m. i.
Lieder ohne Worte op. 38 nº 5
 
Opus 38 nº 6. Duetto, Andante con moto, en Lab M, 6/8, este dúo de ópera (“los dos enamorados que charlan dulce, íntimamente, confiados” dice Schumann) hubiera podido figura en Lorelay, la ópera inacabada de Mendelssohn. Sobre un acompañamiento en semicorcheas, se eleva un canto, unas veces en la voz de soprano, otras en la de tenor, con frases de cuatro compases. Después las dos voces vuelven a presentar el tema a la octava.
Songs without Words, Op.38, No.6 "Duetto
 
Opus 53 nº 2 Allegro non troppo, en Mib M, ¾, polirritmia tres contra dos, con un bello desarrollo del tema en el bajo.
Songs Without Words Op.53 no.2 in E flat Maj
 
Opus 53 nº 3 Presto agitato, en Sol m, 6/8, con acordes en la m.d. y un acompañamiento en arpegios en la m.i. Dan a esta apasionada balada un anticipado sabor brahmsiano.
Songs Without Words Op.53 no.3
 
Opus 53 nº 6 Molto allegro, vivace, en La M, 6/8, una de las más bellas Romanzas, que es al mismo tiempo una proeza pianística única en su género. Es un rondó cuya melodía, muy sencilla, está envuelta en un movimiento continuo de acordes alternados de las dos manos.
Songs Without Words Op.53 no.6
 
Opus 62 nº3. Andante maestoso (Marcha fúnebre), en Mi m (tonalidad favorita de Mendelssohn), 2/4, instrumentada por I. Moscheles en pocas horas para los funerales de Mendelssohn, que tuvieron lugar en Leipzig el 7 de Noviembre de 1847.
 Songs Without Words Op 62 No 3 Trauermarsch
 
Opus 62 nº 5  Andante con moto, en La m, 6/8, la última barcarola veneciana de los cuadernos, más refinada que las dos anteriores. La llamada inicial de los gondoleros vuelve ff varias veces, con la 5ª disminuida como en el compás 30 y 44. Los ornamentos empleados, nos recuerdan la admiración que Mendelssohn sentía por Chopin. ( 3º canción de Gondola )
 Songs Without Words Op 62 No 5 ( 3ª Barcarola)
 
Opus 62. Nº 6 Allegretto grazioso, en La M, 2/4, esta “Canción de Primavera”, fue aportada como regalo de aniversario por el compositor a Clara Schumann el 13 de Septiembre de 1843.
Songs Without Words Op 62 No 6 ( cancion de primavera )
 
Opus 67 nº 34. Presto. En Do M, 6/8, esta célebre “Canción de la Hilandera” fue compuesta en 1843, cuando Mendelssohn preparaba la música para “El sueño de una noche de verano”
Lieder ohne Worte (Songs without Words), Op. 67, No. 4

Opus 67 nº5 Moderato, en Si m, ¾, compuesta en 1844, melancólica página, cantada a dúo por las dos manos, curioso las quintas vacías de la introducción.
Lieder ohne Worte (Songs without Words), Op. 67, No. 5
 
Opus 67 nº 6 . Allegretto non troppo, en Mi M, 3/8, es un vals ligero y gracioso.
Lieder ohne Worte (Songs without Words), Op. 67, No. 6
 
Opus 85 nº 2. Allegro agitato, en La m, 4/4, compuesta en Düsseldorf en 1834, comienza con un dúo entre las dos manos, que volverá a aparecer varias veces.
Songs Without Words Op.85 no.2 in A Minor
 
Opus 85 nº 4. Andante sostenuto, en Re M, 4/4, compuesta en 1845, fórmulas de arpegios repartidas en la voz central y entre las dos manos, línea melódica en la m.d., bajos en la m.i
Songs Without Words Op.85 no.4 in D Major
 
Opus 102 nº3. Presto, en Do M, 6/8, un divertido scherzo.
Songs Without Words Op.102 no.3
 
Opus 102 nº 4 Un poco agitato, ma andante, en Sol m, 4/4, fórmulas de arpegio entre las dos manos (en semicorcheas), la m.d. al mismo tiempo presenta la melodía.
Songs Without Words Op.102 no.4 in G Minor
 
Opus 102 nº 5 Allegro vivace, en La M, 2/4, es un capriccio, con la m.i. sincopada.
Songs without Words   Op. 102 nº 5
 
 
La Fantasía en Fa sostenido menor, Opus. 28 (1830)
 
 
Se conoce también con el título de Sonata escocesa, que aparece en el manuscrito. Es una de las obras más importantes escritas por Mendelssohn para piano, junto a las Variations sérieuses.
 
 
Barcarola en La mayor
 
 
La Barcarola fue terminada el 5 de febrero de 1837, pero Mendelssohn no se interesó por su publicación, algo que sorprende por la fuerza y la gracia sensual de su línea melódica, que ha hecho que sea una de sus piezas más interpretadas.
 
 
Rondó caprichoso, Opus. 14. Se trata de una de las obras más brillantes y conocidas de Mendelssohn.
 
 
 
Tres estudios, Opus. 104b Presto en Si bemol menor. Allegro con moto en Fa mayor. Allegro vivace en La menor.
 
 
El "estudio" es otro género propio de la explosión de música para piano que barre el siglo XIX y de la proliferación de Conservatorios, a los que tratan de suministrar material didáctico. Se basan en la repetición un tanto mecánica de determinados planteamientos de técnica pianística a superar: arpegios, escalas, octavas, notas dobles etc., y todo con una meta: el virtuosismo para el que no hay barreras insuperables.
Como siempre, son los grandes compositores los que marcan la diferencian y redimen al género de la caída en lo banal: Mendelssohn, Chopin, Schumann y Liszt asumen la responsabilidad de infundir categoría artística y belleza en el estudio.
 
 
Mendelssohn nos deja tres Estudios, publicados póstumamente en el segundo volumen de la op. 104 (el primer volumen son tres preludios y fugas). El primero, en Si bemol menor, ha sido terminado el 9 de junio de 1836 y el segundo, en Fa mayor, el 21 de abril de 1834; del tercero, en La menor, no se tiene datación.
 
 
 
Legado.
 
 
La reputación de Mendelssohn menguó bruscamente durante el siglo XX. A primera vista era extraño que tantos músicos y críticos del periodo de 1920 a 1940 tuviesen tan pobre opinión de su música.
Es comprensible que los oyentes que se educaron en el antirromanticismo de Stravinsky y de Bartok se sintieran incomodos con el extravertido exhibicionismo de Liszt o los secretos anímicos de Schumann.
Pero la música de Mendelssohn tiene líneas definidas y una hermosa organización, y en general evita el empleo del gesto romántico, Los antirromanticos del siglo XX hubieran tenido que adoptar con entusiasmo a Mendelsshon pero quizá la falta de riesgo de su música fue el factor que la hizo inaceptable durante un tiempo.
 
Sea como fuere la última parte del siglo XX está atareada en el redescubrimiento de Mendelsshon. Sus canciones sin palabras empiezan a considerarse con respeto. Los pianistas nuevamente tienen en cuenta los tres estudios, los seis preludios y fugas y obras de virtuosismo tan eficaces como la Fantasía en fa sostenido menor opus 28.