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lunes, 1 de septiembre de 2014

Breve vistazo a la Musica en la segunda mitad de siglo XIX

LA MUSICA EN LA SEGUNDA MITAD DEL S XIX

Esta entrada está dedicada solo ha exponer un somero panorama de la historia de la musica en la segunda mitad del Siglo XIX y tendrá sus desarrollos posteriores.
 
Justo cuando el romanticismo literario empezaba a desaparecer hacia 1850 para dejar sitio a nuevas tendencias, el romanticismo musical, por el contrario  va a prolongar su influencia durante bastante tiempo.
 
A la largo de la segunda mitad del siglo XIX, mientras el poder y la novedad del arte dramático wagneriano hacían sucumbir cualquier tentativa de originalidad, cada pueblo , cada nación se volcaba en su pasado e inspirándose en su folclore intentaba crear un arte nacional que bascula a veces entre la renovación wagneriana , a veces entre la tradición de Brahms. Asistiremos en la historia de la música al nacimiento de las escuelas nacionales, checa (Dvorak), escandinava  (Grieg)  y  rusa (Grupo de los Cinco y Tchaikovsky)
 
En España, el italianismo domina el panorama y encuentra su explosión musical en la segunda mitad del siglo XIX. Inspirado por el folclore (el flamenco, la jota, la malagueña, el fandango) y por la danza (seguidilla, habanera y bolero), influenciado por el elemento morisco, el arte español, uno de los más originales, encuentra en la zarzuela y en la canción popular un carácter nacional-castizo.

En Francia después de la muerte de Berlioz en 1869, el movimiento musical se hace bastante complejo. Ciertos compositores como el sensual Franck, y sus discípulos D´Indy y Chausson, por citar solo algunos, van a contribuir al engrandecimiento de la forma sinfónica y de cámara. Estos músicos franceses mucho de ellos Wagnerianos, otros no y admiradores todos de la música alemana, contribuyen al resurgimiento del prestigio musical en Francia, que se había perdido desde Jean Philippe Rameau. Representan por así decirlo la corriente germanófila  en la música francesa.

Otros compositores franceses como Bizet, Lalo y Saint Saëns, en la tradición de Gounod, están más impregnados de una tradición latina  y son los que le dan a la música de su país ese toque elegante y claro, típicamente francés, alejado del cromatismo wagneriano. Por otra parte Bizet y Saint Saëns  llevan a la ópera francesa a cotas de prestigio solo obtenidas en tiempos de Lully y Rameau. Carmen, la Arlesiana, y Sansom y Dalila son obras muy representativas de lo que acabamos de exponer.  Además en Francia, hacia fin de siglo las corrientes literarias, pictóricas y musicales se dan la mano  y estrechamente interrelacionan entre ellas.
 
El naturalismo, visto como retorno a la expresión de la realidad, reina en la literatura y en las artes plásticas desde 1850 hasta 1885.
El arte dramático alemán es reformado por el genio inconmensurable de Wagner, como culminación del romanticismo y como punto de partida de un arte dramático totalmente nuevo. Wagner y sus ideas ejercerán un poderoso dominio, que algunos calificarán de tiranía,  en toda la cultura europea y en un grandísimo número de compositores. Y como para muestra vale un botón, solo citaremos los casos de   Richard Strauss, Bruckner y Mahler. Estamos ya en el postromanticismo alemán.  Pero junto a ellos y  custodiando la llama de la tradición, hallamos a Brahms, continuador y renovador al tiempo de la línea de nuestros primeros románticos. Brahms es un compositor esencialmente germánico que se aleja de Wagner y encabeza y lidera toda la corriente musical ligada a la tradición clásica que se opone a Wagner.

En el ámbito de la ópera mientras en Alemania Wagner como hemos visto efectúa una transformación profunda de drama musical, en Italia cuna de la ópera, Verdi, el coloso de la ópera italiana, emprende también la renovación del drama a su manera desde el respeto a la tradición.
 
Hemos señalado como irrumpe el naturalismo en la literatura y en las artes plásticas como deseo de expresión de una realidad muchas veces cruda y que se aparta del ideal romántico. En música ese naturalismo se traduce en  la búsqueda de los grandes efectos expresivos. El naturalismo y la violencia expresiva desembocarán en la formación de la escuela de la ópera verista, representada por Leon Cavallo, Puccini y Mascagni.
 
Hemos intentado hacer aqui una somera sintesis del contenido que desarrollaremos en las proximas entradas y que abarcarán desde Verdi, pasando por Wagner, el nacimiento del nacionalismo musical, la escuela francesa y el postromanticismo aleman, a las puertas ya de la musica contemporanea del S XX.


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