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martes, 18 de marzo de 2014

Musica en el renacimiento: La Renovacion de Palestrina - Nace la musica profana


EL RENACIMIENTO SIGLO XVI

 
MUSICA RELIGIOSA. Renovación y polifonía palestriniana

            Escuela Italiana. Giovanni Pierluigi da Palestrina (1526-1594)
 
Escuela Española. Tomas Luis de Victoria (1535- 1608)

Escuela Franco Flamenca. Orlando di Lasso (1530-1594)

Música Protestante. Lutero. Los Corales. Goudimel, Claude le Jeune

 
MUSICA PROFANA

La Canción Francesa. Música y retorno a la antigüedad clásica
 El Madrigal

 
LA MUSICA INSTRUMENTAL EN EL SIGLO XVI

La Danza. El Órgano. La Tablatura. El Laúd



Dos grandes hechos, el Renacimiento y la Reforma, conmocionan el siglo XVI, una de las épocas más turbulentas de nuestro desarrollo artístico.

Históricamente, el Renacimiento musical, que da vida nueva a todos los géneros creados en la edad media, sigue con retraso al de la literatura y al de las artes plásticas y a diferencia de éstos no alcanza toda su plenitud hasta la segunda mitad del siglo XVI.

 
Desde su nacimiento, el cristianismo impuso una rigurosa disciplina a las ceremonias religiosas y desterró cualquier resquicio de paganismo, considerando la música únicamente como una forma de oración.  Este dominio a lo largo de casi quince siglos, desarrolló una lenta y silenciosa oposición, especialmente acusada ya en el siglo XVI y que conduce a una exaltación  de la antigüedad grecorromana, a una interpretación humanista del ideal divino y a un mayor grado de libertad de expresión.

Este Renacimiento, este movimiento humanista busca sobre todo la exaltación de la belleza, del individualismo, de los sentimientos humanos y de la naturaleza.

 
La estrecha relación con la que hasta ahora se habían realizado la poesía y la música va cediendo para seguir cada una de ellas, paso a paso, su propio destino. Lejos de la época de la música y la poesía puras, vemos cómo se va produciendo la ruptura entre texto y notas, con la consiguiente emancipación de la música instrumental, que darán lugar al origen de la música instrumental o sinfónica posterior.

 
Con todo el movimiento del Renacimiento musical no supuso un cambio profundo dentro del arte sonoro y más que romper con la época anterior u obsesionarse por las formas musicales de la antigüedad clásica, la música, a diferencia de las otras artes siguió su propio curso. Debe tenerse en cuenta que la música a diferencia de la escultura o la pintura no contó con obras originales que le sirvieran como modelos de inspiración para hacer “renacer” la Antigüedad clásica.

 

Gracias al prestigio y autoridad del Papado, las composiciones religiosas adoptan algunas reformas pero sigue teniendo una influencia decisiva en el panorama musical.

 

Sin embargo la música profana que busca su origen en fuentes paganas, tiende a romper los marcos de la polifonía y a convertirse en una música más realista y expresiva y llegará a la formula moderna de la melodía acompañada.

 

En esta época de refinamiento artístico en la que el mecenazgo desempeña un papel determinante, el laúd adquiere un gran protagonismo. Poco a poco los últimos copistas desaparecen. El nacimiento de la imprenta permite una fulgurante difusión de las obras.
 
MUSICA RELIGIOSA.
 
En el siglo XVI, los flamencos y los italianos van a la cabeza del movimiento musical y con Palestina la música polifónica alcanza el más alto grado de perfección.
En efecto, es el momento culminante de la polifonía religiosa. Palestrina, Victoria y Lasso, resumen de manera impresionante las esencias medievales dentro de un mundo renacentista. Pero coincide también y es una de las razones de su estética con el impulso trentino de la Contrarreforma.
Palestrina, comparado con Rafael, es también protagonista de la Contrarreforma; Lasso y Victoria pasan en Roma verdaderas crisis místicas. Victoria conoce bien la espiritualidad de la Compañía de Jesús; San Felipe Neri renovador de la Laude y creador del oratorio, estará  en la cabecera del lecho mortuorio de Palestrina.
 
Esta música tiene como característica más honda y antirromantica, la Universalidad.
La música de Lasso, Palestrina y Victoria, recorre las capitales europeas de Italia a Alemania, prueba de su ausencia de nacionalismo, que sin embargo si está presente en los corales luteranos. La Universalidad viene exigida por la clave de esta música directamente montada sobre las necesidades del culto. La sencillez prima ahora frente a la complicación contrapuntística de los artistas Flamencos inmediatamente anteriores y es símbolo de novedad.
 
El concilio de Trento aparece en la coronación de esta doble exigencia de sencillez y universalidad. Una consecuencia directa del concilio, es la orden de Pio IV en 1563 para restaurar el canto gregoriano en su primitiva pureza. Gregorio XIII encarga a Palestrina la revisión del gradual Romano, mientras Felipe II edita en Amberes una edición depurada de los principales libros litúrgicos, motivo de una enorme polémica musical y política entre Roma y España en la que se ventilaban intereses editoriales. A pesar de estos intentos, no se logra la resurrección definitiva del canto gregoriano; la dignidad y sencillez que éste postula pasarán a las músicas polifónicas de Palestrina y Victoria.
 
La polifonía del siglo XVI, guarda del canto gregoriano la claridad, el predominio de la palabra y de la idea y la perfecta adecuación a la vida litúrgica, pero recoge del Renacimiento un sentimiento profundo de “humanidad”. Hay en la música de los compositores una visión más personal y artística de la emoción religiosa. La polifonía de Palestrina y de la escuela de Roma, a la que pertenecen por derecho propio los compositores españoles, es un ejemplo de armonía, de confianza y seguridad.
La polifonía palestriniana ha sido explicada muchas veces en clave medieval, pero en realidad no  hace otra cosa que realizar algo que los humanistas habían exigido constantemente. Para la sensibilidad del humanismo de la época, la perfección técnica a que había llegado la música polifónica medieval era un símbolo de auténtica barbarie. Uno de los humanistas más celebres, Cornelius Agrippa maldice los cantos obscenos y los “mugidos de animales que han profanado los templos” y Erasmo flagela a los artistas que ensayan para el altar obras teatrales.
 
La Escuela Italiana.
 
Giovanni Pierluigi da Palestrina (1526-1594) consagra toda su vida a la música litúrgica. Fue organista y maestro de capilla de iglesia y también maestro de canto de los niños del coro de la capilla  Julia, en la basílica de San Pedro en Roma. Cantor de la Capilla Sixtina, maestro de la Capilla Santa María Mayor y de San Pedro en Roma.
La música religiosa amenazada por el concilio de Trento a  causa de su complejidad  y de ciertas tendencias profanas va a reencontrar en Palestrina y en alguno de sus contemporáneos su simplicidad y serenidad primitivas.
Su obra dedicada sobre todo a la Iglesia abarca casi un centenar de misas, setenta y nueve motetes y dos libros de Lamentaciones.
La gran aportación de Palestrina es la de haber alcanzado el ideal de los polifonistas que le precedieron, uniendo a la elegancia y a la pureza melódica toda la ciencia del contrapunto de los maestros Franco- Flamencos. Hay siempre un sentido moderno de la armonía en sus composiciones y su música coral sin acompañamiento (a capella) simboliza y resume toda su época.
 
Su estilo diatónico, claro, tierno y severo a la vez prodiga directamente su influencia por mucho tiempo. La escuela Romana a la que él da pleno sentido, no es “escuela Italiana” en sentido estricto ; Españoles y Flamencos, dos extremos entonces de la música Europea, viven enteramente de esta música , “católica” en su sentido más hondo y autentico. Si el concilio de Trento estuvo  a punto de prohibir la música polifónica, su salvación viene con toda seguridad de la mano de Palestrina y de la música “romana”. El Credo de la Misa del Papa Marcelo, una de las cimas de absoluta perfección en la música europea, es la más serena exaltación de la Contrarreforma.
 
Oímos tres ejemplos de elegancia, pureza y magistral estilo que caracteriza la polifonía religiosa palestriniana:
 
Credo : De su famosa Misa  del Papa Marcello.
 
Escuela Española.
 
Bajo el imperio de Carlos V y Felipe II en España se produce un periodo de florecimiento musical, tanto en la música profana (canción polifónica)  como en  la música vocal religiosa de la mano de Tomas Luis de Victoria (1535- 1608). La música para órgano encuentra en Cabezón el más ilustre exponente.
Felipe II, que no conocía la técnica musical como su padre, prohíbe los villancicos en las Iglesias y urge  a los sínodos a que se convoquen para el cumplimiento de las disposiciones de Trento y purificación de la música. Durante su  estancia en el Escorial se preocupa intensamente por la música religiosa. “La Historia del Monasterio del Escorial, de Sigüenza, nos da detalles preciosos de ello.
Cuenta Sigüenza como Felipe II se enteró de la llegada  de un nuevo libro de música y que sin poder reprimir su impaciencia entro a gatas en el coro, ya de noche, encontrándose al Padre Prior que hacia la obligada ronda nocturna. En el monasterio ordenó una constante inspección y revisión de los libros de música. Ordenó que en sus funerales “se me entierre sin música,  ni ruido  ni pompa”. 
 
Nada como la polifonía religiosa española del siglo XVI para explicar el ambiente de la contrarreforma y su clave española. La originalidad de la escuela española reside en el “acento” porque el estilo es plenamente Romano. Tanto que a veces nos sería difícil distinguir un motete de Victoria, de Palestrina o de Collet. El “misticismo español” se explica por la coincidencia de nombre y obra en los principales músicos españoles del siglo XVI, particularmente en Victoria. Esta música refleja el ambiente del pueblo español de entonces, vuelto hacia la defensa de la ortodoxia y hacia la reforma interna.
 
La mejor y más decisiva característica de la escuela Castellana es su arraigo en Roma: prueba de la universalidad cuyo símbolo más perfecto es la composición de la Capilla Sixtina con músicos como, Escribano, Peñalosa, Escobedo y el propio Tomas Luis de Victoria.
 
Barrés describe el estilo de Victoria: “Lejos de la feliz alegría italiana y de la buena y prosaica salud de los Flamencos, él nos coloca en medio de un pueblo triste, contemplativo, de una melancolía fúnebre.”
 
Victoria ha identificado indudablemente de manera perfecta su vida, su vocación sacerdotal y su obra de músico. Las dedicatorias de sus obras son el mejor testimonio. Victoria solo se propone la gloria de Dios, inclinado a la música eclesiástica como por una especie de instinto natural. Nos dice que solo hombres malos y depravados abusan de la música como de un excitante para las delicias de la tierra. En 1583 su deseo es retirarse a España a vivir en soledad y oración como corresponde a un sacerdote.
Victoria no ha compuesto ni una sola nota de música profana , gran diferencia con Palestrina y Lasso.
 
Oímos unos ejemplos de su Officium Defuncturum ( Misa de Réquiem ) : compuso esta misa de réquiem a seis voces con motivo de los funerales de la emperatriz María de Austria, hija de Carlos I de España y viuda del emperador Maximiliano II de Austria, que había fallecido el 1 de marzo de 1603. Un canto gregoriano al que se le ha puesto una maravillosa polifonía.
 
Escuchar estas tres maravillas del renacimiento: su belleza sobria , su misticismo arrobado como poemas de San Juan de la Cruz.
 
 
Escuela Franco Flamenca
 
A la brillante escuela Holandesa pertenece Orlando di Lasso (1530-1594). Por contra de lo que ocurre con Palestrina que siempre permaneció en Italia, Lasso viaja a Italia, Francia e Inglaterra y asimila todos los estilos. La facilidad de su escritura, la diversidad y poderío de su producción, su extraordinaria fecundidad (cerca de mil obras, de las cuales unas cincuenta son misas, setenta motetes y numerosas canciones) y una inagotable imaginación hacen de Lassus el compositor más original de su época.
 
Contemporáneo de Palestrina y Victoria llevó una vida de artista, sometido a los vaivenes de la inspiración, buscador de Italia con un  énfasis casi romántico. Su constante inquietud, su gusto exaltado por el teatro que es su punto de partida desde la música profana, le coloca muy cerca de lo que nosotros vemos como típico artista moderno, muy lejos de anonimato de Victoria o de la normalidad de Palestrina.
 
Dice Huysman acerca de su obra: “No tiene el Regina Coelis del músico flamenco la buena fe, el halo cándido y barroco de ciertas tablas o retablos del viejo Brueghel”. Otros se inclinan a ver en Lassus un renovador de la polifonía, un buscador de singularidades en la expresión, de detalles armónicos y atrevimientos.  Lasso pertenece de lleno a la tradición, pero no hay que olvidar su afición por el teatro y su punto de partida de la música profana. Esta preferencia da lugar muchas veces a un expresivismo especial dentro de la música religiosa.
 
Lagrimas de San Pedro. Magnanimo Pedro.  Del genero  Madrigales Espirituales.
 
Música Protestante
En Alemania, la música del siglo XVI lleva un cierto retraso con respecto a los países vecinos. La Reforma le dará sin embargo un nuevo impulso. Lutero (1483-1546) admirador y apasionado de la música en toda sus formas, compone cantos religiosos e introduce en la Iglesia Reformada los canticos para una o varias voces en lengua vernácula, cantados por el conjunto de los fieles que asisten a la liturgia.
Con el nombre de Corales, estos cantos se convierten en el núcleo de la liturgia protestante y su influencia en el desarrollo de la música alemana se hará palpable a lo largo de muchos años y ocuparan un lugar esencial posteriormente en J.S Bach.
 
En Francia,  Calvino, adopta prácticamente las mismas reglas, combina  la letra de los Salmos con la poesía de Clement Marot. Algunos músicos calvinistas como (Goudimel, Claude le Jeune) escriben con gran austeridad. No obstante, el espíritu francés, más libre en la expresión artística, no aceptará en su conjunto las rígidas tendencias Alemanas.
 
Oímos un ejemplo de salmo Luterano de Goudimel :
 
 Un Coral Luterano del Alemán Johann Walter. Uno de los más fecundos e inspirados productores de música religiosa de la tradición de Reforma Protestante:
 
Como vemos son dos ejemplos en la lengua común, francés y alemán respectivamente, típico del canto protestante. Se trata de buscar una estética y melodías funcionales que comulguen con los imperativos de la Reforma pero que, simultáneamente, no desorienten a los fieles; es lo que justifica la interferencia de la música profana y de la música religiosa y el recurso a los signos del canto llano medieval, a las canciones conocidas y a las danzas de moda que a todos gustaban y todos tarareaban. El canto debe ser ante todo popular, intensamente vivido por los fieles; debe ser inteligible y apropiado para una asamblea. En cuanto al estilo musical, es  sencillo, liviano y austero, lejos del estilo profundo y místico de la escuela Romano-Católica.
 
LA MUSICA INSTRUMENTAL EN EL SIGLO XVI.
 
En el siglo XVI, la voz humana deja de ser la única protagonista dentro de la música. La música instrumental empieza a ganar independencia.
Con todo, la música instrumental vive en este periodo enteramente sometida a la polifonía vocal. Los instrumentos o bien se juntan para reforzar, doblándolas, las partes vocales, o en forma de música de cámara reducen simétricamente las diversas voces.
 
El instrumento recoge sin elaborar lo que viene de la polifonía vocal. La primacía decisiva es para la música vocal: el instrumento acompaña, reduce o dirige la danza.
 
La Danza.
La danza se convierte en el centro de la vida cortesana durante el renacimiento. Al lado de ella, el ballet está más pendiente de la suntuosidad que de la música. Ya sean piezas heroicas o pastorales, siempre tenían lugar con motivo de grandes acontecimientos y algunas como las de la corte de Francia, duraban hasta diez horas.
Para el desarrollo de la música instrumental, la danza renacentista ha sido estimulo decisivo: el comienzo de la sonata está en incipientes suites de danza. Las más importantes: la branle, la pavana, la gallarda, courante, moresca, folia, la Allemanda.
 EL Órgano no adquiere hasta Frescobaldi una temática instrumental propia.
Después del Órgano Hidráulico, el Neumático y el Portátil, llega el Gran Órgano, que al principio hará solo de acompañamiento y después hará un brillante papel solista en las ceremonias.
Numerosos artistas descubrirán sus posibilidades técnicas, en Alemania primero y en Italia después, en donde el Ricercare prepara el advenimiento de la Fuga.
Aparece un nuevo sistema de notación musical, la Tablatura, que se instaura en las piezas compuestas para determinados instrumentos, entre ellos el Órgano. Las primeras Tablaturas Alemanas para órgano datan de la segunda mitad del siglo XV.
 
El término tablatura se utiliza para definir formas de escritura musical especiales para ciertos instrumentos y que, a diferencia de la notación musical corriente, presentan únicamente las posiciones y colocaciones en el instrumento para la interpretación de una pieza, y no las alturas ni las duraciones de los tonos.
 
Junto al órgano  nos encontramos el Laúd , especie de guitarra  de cinco cuerdas de origen egipcio , introducido por los árabes en Europa a través de España y en el que las tabladuras difieren según cada país. El Laúd está completamente de moda en la época y particularmente  en la corte de Francisco I.
El Laúd, ocupa durante el siglo XVI, el puesto de instrumento resumen. Dentro de la servidumbre a la música vocal, el laúd llena un lugar singularísimo en las cortes renacentistas. La complicada y refinada vida cortesana tiene su mejor símbolo en el laúd, que recoge toda la estructura polifónica minimizándola polifónicamente en un timbre lleno de ternura.
El laúd recoge toda la polifonía vocal; nunca faltan transcripciones de misas complicadas en su repertorio. A lo largo del siglo los cultivadores del Laúd se acercan a metas revolucionarias por el doble camino del primado melódico con el predominio de una sola voz y con la danza, cuya reunión contrastada da lugar a la suite.
El laúd francés preludia muy de cerca a la gran escuela del clavecín inmediatamente posterior.
Paralelamente al laúd, los vihuelistas españoles dan un paso decisivo como protagonistas de la música moderna europea.
Desde la segunda mitad del siglo XVI, violines y violas van adquiriendo una importancia cada vez mayor y evoluciona su grado de perfeccionamiento. Los Lutistas italianos se especializan en la fabricación de violines, como los Amati de Cremona y posteriormente su alumno Stradivarius.
En Inglaterra la antigua Espineta, instrumento de teclado y ancestro del clavecín, toma el nombre de Virginal y seduce a compositores como William Byrd (1542-1623) maestro de la variación, como también lo fue Cabezón con el Órgano en España.
 
Para Laud:
 
Para Virginal:
 
Para Vihuela
 
Para Órgano
 
Oímos también, unas muestras del Salve Regina a través de los más grandes compositores del S.XV y XVI :