1

1

martes, 15 de abril de 2014

Clasicismo Vienés. La forma sonata clasica. Los Instrumentos


 Austria es punto de encuentro entre el norte y el sur y lugar de paso de Alemania a Italia. En Austria confluyen las grandes corrientes intelectuales y artísticas de la época. Por tanto no sorprende que dos de sus mejores compositores, Haydn y Mozart, maticen y suavicen la austeridad y seriedad germanas con la brillantez y el encanto del arte italiano que era especialmente querido por la sociedad vienesa de la época. Estamos en el clasicismo vienés.  Mozart anuncia el florecimiento romántico del siglo XIX.

Cuando Europa está en la cadencia trágica  de la placida vida dieciochesca, cuando el historiador apunta de manera constante la palabra revolución, Viena reúne y eleva toda la esencia del cosmopolitismo. En una época que reúne todas las características del tránsito, la música obtiene las características de estabilidad, de firme estructura que permiten emplear la palabra clasicismo. Y de él Viena es la principal protagonista. A partir de aquí y hasta el siglo XX, Viena es el eje de la música Europea, de la alemana sobre todo.

Viena mantiene una posición equidistante de Roma y de Berlín. Es fácilmente comprendida por Paris y aparece como rectora del barullo eslavo. Esto explica su cosmopolitismo espontaneo y rector.

El clasicismo vienes se define esencialmente en la forma sonata. En ella se juntan las dos corrientes esenciales de la música europea y alemana, produciéndose el contraste entre la técnica barroca de la fuga y la primacía melódica de la ópera italiana.

El esquema de la sonata clásica rebasa los límites del interés puramente técnico para entrar en el repertorio general de las formas culturales. El esquema de la sonata clásica se podría resumir así:

 

Primer tiempo

(Forma tripartita)

1-    Exposición de los temas, presentado el segundo en el de la dominante o en de relativo mayor, según sea el tono inicial.

2-    Desarrollo a base de los temas , combinándolos en forma que van desde la ornamentación a la profundización dramática de los motivos.

3-    Reexposicion de los dos temas, el segundo en el mismo tono que el primero, para concluir en la tonalidad inicial.

 El primer tiempo suele ir precedido de un pórtico más o menos ornamental.

El segundo tiempo. Es escrito en forma de Lied o de variaciones. En el primer caso, entre las dos presentaciones del tema se coloca un breve intermedio en diversa tonalidad y carácter. En las variaciones se muestra todo el saber ornamental de la época.

Tercer tiempo. (No aparece siempre en la sonata clásica) Minueto.

Cuarto tiempo. Construido también con arreglo al esquema del primer tiempo y más usualmente en forma de rondo, donde un motivo se repite varias veces entre pequeños incisos bien contrastados en carácter y ritmo.

El clasicismo vienes encuentra en Haydn, en las sinfonías y en los cuartetos de los últimos años, la expresión definitiva y característica. Papa Haydn, aparece modelado por su mismo tiempo y realiza sin protestas el tipo de músico de corte, músico servidor, desembarazado de excesivas preocupaciones En él se resume lo mejor del siglo XVIII.

La sonrisa, la fe sin problemas, la placida visión de la naturaleza, la perfección técnica, es técnica hija del racionalismo.

Mozart que está perfectamente inmerso en los afanes y sonrisa de Viena apunta a horizontes más ambiciosos y más inseguros. Se rebela contra el tipo de muisca de librea. Mozart lleva muy dentro los problemas musicales de la Alemania del norte. Sienta muchas premisas románticas.

La diferencia esencial de horizontes entre Haydn y Mozart se ve en la ópera, ya que Haydn las construye como los oratorios de acuerdo con los patrones italianos (La Creación y las Estaciones, son culminaciones personales de su estilo), y Mozart, en Don Juan y en la Flauta Mágica, apunta ya hacia un teatro romántico y mas genuinamente alemán. Sin embargo, la cristalina claridad de la construcción de Haydn  consigue que su influencia, más que la de Mozart, determine esencialmente el estilo del primer Beethoven, bien fiel entonces al puro clasicismo vienés.

Durante un largo periodo de la música contemporánea del siglo XX se afianzo la idea del anti romanticismo. Ni siquiera Beethoven estaba excluido del desdén

El paralelo redescubrimiento de J.S Bach traía como consecuencia no pocas veces un desenfoque de la música misma. Sin embargo la música de Mozart ha sido y es la única intocable. Desde los polos más opuestos recibe la alabanza; es muy significativo,  que la más avanzada y más repleta de angustia, filosofía y literatura se demore en el elogio a Mozart: Kierkegaard, Bart, Julen Green, François Mauriac, el mismo Kafka son buen prueba de ello. La escuela de Viena, incluso busca posibles raíces en esa música. Desde que Mahler saca las óperas de Mozart de una tradición anquilosada, temporadas y festivales (piénsese lo que significa Salzburgo en nuestro tiempo) las colocan en primera línea.




LOS INSTRUMENTOS
Clavecín y Pianoforte
Cada época tiene su instrumento preferido y que resume su espíritu. Cuando pensamos en el siglo XVIII, pensamos de inmediato en el clavecín como resumen del ambiente cortesano, de lo ornamental , de la misma levedad.. Adema en esa época es también un mueble a menudo precioso. Basta ojear una historia de la música con grabados para darnos cuenta del papel central de este instrumento.
El día dos de Junio de 1768 dio Juan Cristian Bach un concierto en Londres con un clavicordio distinto llamado fortepiano; Mozart se entusiasma con el nuevo instrumento, de manera especial con los fabricados por Stein. En 1783 el empleo del metal en la construcción del pianoforte en su forma de arcos de acero colocados en el espacio que mediaba entre el larguero y el arpa con el fin de aumentar la resistencia contra la tensión de las cuerdas. Tanto Mozart como Haydn y no digamos Beethoven en su juventud, intuyen lo que va a significar el nuevo instrumento, más poderoso y más íntimo que el clavecín.
La Orquesta
Mozart y Beethoven adoptan y perfeccionan la reforma orquestal de la Escuela de Mannheim que, si por una parte, resume muy bien el concepto de orquesta como orquesta de cámara, es mucho más abierta que  la de Bach y que evoluciona hacia la gran orquesta sinfónica.
Todo el mundo cita la descripción de la orquesta de Mannheim del poeta Shobart que Viena recogió con aplauso: “Su forte es un trueno, su crescendo una catarata, su diminuendo un rio perdiéndose murmurando en la lejanía, su piano un suspiro de primavera. Los instrumentos de viento están todos colocados como tiene que ser: levantan y llevan o llenan y animan el ímpetu de los violines.”
Esta orquesta fundamental para el clasicismo vienes, desarrolla la variedad de combinaciones instrumentales en el estilo serenata propia del mundo cortesano de la época. Nunca se debe olvidar este carácter cortesano del que participa la misma guitarra.
El Órgano.
En la Iglesia protestantes y católicas, en los palacios, el siglo XVIII coloca órganos enormes, de forma que vienen a rematar todo el gran proceso barroco. La perfección técnica es realmente asombrosa. Las Iglesia y las capillas reales, participan plenamente del esplendor ornamental del rococó. Junto a la gran potencia que adquieren los órganos del siglo XVIII, hay también la riqueza y multiplicidad de las combinaciones sonoras, los materiales preciosos que se emplean para su construcción, de tal forma, que la historia del órgano no solo es historia de los instrumentos, sino que, además en este siglo, se liga estrechamente con las formas arquitectónicas y con la refinada técnica del mobiliario.